are you there, God?



Últimamente ha estado saliendo a colación el tema de la creencia en Dios, y no puedo negar que me encuentro sumamente intrigada por ello. Si crees o no, si sabes o no sabes, si decides o no decides. No tocaré el tema de la religión, porque de verdad creo que eso va perdiendo relevancia cuando llegas a lo que de verdad importa: ¿qué es lo que crees? No trataré de negar que mi religión forma gran parte de mi educación, y que gracias a ella soy lo que soy hoy en día, pero creo que la religión es sólo un elemento más en la vista panorámica de las cosas. No se trata de irte a confesar con un padre, o rezarle a un santo o incluso de ir a repartir revistas los domingos, o sábados, o cualquier día de la semana. A final de cuentas, nuestros líderes religiosos hoy en día siguen siendo lo que siempre seremos hasta que dejemos de ser: humanos. Por lo tanto, como tales, es fiable decir que cometerán errores; ya sea a mayor o baja escala, estos siempre estarán ahí. No se trata de basar nuestras creencias en ellos (porque tarde o temprano, un humano te fallará), sino en lo que ellos representan...en lo que todos nosotros representamos.

Si bien, no se trata de imponer creencias a otros, pero quiero entender, ¿por qué hay tanta aversión a creer en alguien que todo lo ve, todo lo sabe, todo lo puede? ¿Es que acaso tenemos algo que esconder? Si bien, el argumento del millón es que no hay prueba sustancial o tangente para asegurar la existencia de tal ser tan perfecto (literalmente), ¿pero de cuando acá necesitamos algo tangente para creer? Las ondas de sonido no se pueden ver, sin embargo producen un resultado, ¿no? Tenemos la música, escuchar el habla de las demás personas...¡absolutamente todo! ¿Creer en Dios? Sí, también tiene resultados. No se trata de vender una idea, tampoco, pero es que...¿por qué rechazar un modelo a seguir tan absolutamente perfecto? ¿Por que nos hace ver nuestros errores? ¿Por que qué? ¡No entiendo! La palabra 'Dios' se ha vuelto tan tabú en nuestros días que hasta miedo da mencionarla, por miedo a obtener reacciones indeseadas y miradas incrédulas. Y sí, hablo de experiencia propia. No sé, en mi punto de vista no hay nada que temer.

Se trata de poder tener a alguien ahí 24 horas, siete días a la semana, incondicionalmente. De poder dejar toooodas tus preocupaciones y problemas sobre los hombros de alguien más. De compartirlas con alguien más que hará que todo parezca más ligero, que hará que las cosas vayan mejor. De tener a alguien que te escuche y te escuche, digas lo que digas, pienses lo que pienses, niegues lo que niegues. ¿Honestamente? Es lo que me mantiene cuerda, a veces. ¿Porque este mundo? Este mundo está loco. Y necesito creer que hay alguien que me cuida, porque no sé si sobreviviría si no creyera eso.



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